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εïз SoFi εïзUna vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja |
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Y si...
- Si fuera un mes sería: Mayo - Si fuera un día de la semana sería: Sábado - Si fuera un momento del día sería: El atardecer - Si fuera un planeta sería: Saturno - Si fuera un animal sería: Uno que volara muy alto - Si fuera un mueble sería: Una silla - Si fuera un líquido sería: Agua - Si fuera un elemento sería: Aire - Si fuera una canción sería: La casa por el tejado - Si fuera un vicio sería: Sexo - Si fuera una parte del cuerpo sería: Cuello - Si fuera un olor sería: Vainilla - Si fuera un objeto sería: Ventana - Si fuera un dibujo animado sería: Campanilla - Si fuera una figura geométrica sería: Una pirámide - Si fuera un país sería: Uno sin fronteras - Si fuera un color sería: Turquesa - Si fuera un dolor sería: Mal de amores - Si fuera un idioma sería: Español - Si fuera una fruta sería: Cereza - Si fuera un pecado sería: Lujuria - Si fuera un árbol sería: Un almendro - Si fuera una ropa sería: Una falda - Si fuera un sentimiento sería: Cariño - Si fuera una frase sería: "Lo que no se da se pierde" ...*Sofi*... ¿Y tú qué serías? Por mi bien¿Se ha percatado de que la gente que pretende decirle algo “por su bien” nunca tiene algo bueno que decirle?
“Por mi bien” debería dejar de hacer muchas cosas. Pero… ¿Cuál es realmente mi bien? ¿A caso estaría mejor dejando a un lado y olvidando todas esas cosas, poco aconsejables, pero entretenidas y divertidas, que me hacen sonreír? No sé si podría estar a gusto cambiando algunas conductas por otras “moralmente más saludables”. Prohibir simplemente es despertar el deseo.
Me cuesta dejar de cometer pequeños delitos morales, decir NO a la tentación aunque en ocasiones el peligro de salir herida sea inminente. Es una Guerra de los 100 años entre el ángel y el diablo que, metafóricamente hablando, se posan en mis hombros para susurrarme al oído lo que debo (deber… curioso verbo) hacer.
Últimamente estoy debatiendo otra vez con estos dos personajes una cuestión que me trae muy angustiada. La compañía de una persona… Parece que no tiene nada de malo pero no es tan fácil, una serie de circunstancias oscurecen la felicidad que me da estar con él, y me acechan como una nube negra que, en cuanto bajo mi mirada, descarga una lluvia de dudas y rencores, ilusiones y falsas esperanzas que me dejan aturdida, y tengo miedo a perder la visión de la realidad cuando vuelva, después de unos segundos, a perderme en su mirada. Es un querer y no poder, un deseo mutuo pero prohibido, el pecado actual que estoy a punto de cometer…
“Un beso legal nunca vale tanto como un beso robado” Guy de Maupassant
¿Existe?
¿Es posible enamorarse sin querer, y encima, de la persona equivocada?
Las vueltas que da eso que llamamos “amor” son a menudo difíciles de entender. En ocasiones parece que gira como en una eterna rotonda dejándonos atontados y mareados, mientras que en otras coge curvas imposibles a velocidades vertiginosas haciéndonos creer que volamos, hasta que nos chocamos con la dura realidad que se nos presenta en forma de árbol o poste de la luz, para luego ponernos a recoger los pequeños pedacitos sobrantes repartidos por el suelo y reconstruir poco a poco nuestra autoestima.
La búsqueda del famoso príncipe azul sobre su maravilloso caballo blanco es otro viaje al país de Nunca Jamás. ¡Parece tan fácil salir volando y girar en la segunda estrella hacia la derecha! Desgraciadamente nadie me ha dicho por dónde empezar a contar las estrellas, ¿cómo diablos voy a saber cuál es la segunda? Así me he encontrado perdida en callejones sin salida y a contracorriente en calles de dirección única.
Es la eterna búsqueda; colmada de amargos despertares, sueños ahogados y promesas hechas al viento. Pero no es sólo eso, es camino que hacemos al amar, son sonrisas que regalamos porque sí, figuras adivinadas en las nubes, deseos preciosos y un olor a vida que entumece los sentidos. Al fin y al cabo la vida es sueño, y los sueños, sueños son… y el amor es la tinta con la que se escriben.
¿El amor existe?
“…mientras sus labios se miraban y sus ojos se besaban.” Ángela Becerra El penúltimo Sueño
..."Hay cuatro palabras que necesito oír antes de irme a dormir. Cuatro palabras: Buenas noches dulce niña".
Me siento cansada últimamente, el blog está desamparado, vacío, anticuado. Se ha convertido en un desván de recuerdos olvidados… Pero voy a dejarme de tanta antítesis y devolverle un poco de vida y colorín a este sitio, esperando que la musa de la inspiración no haya optado por abandonarme…
Han pasado meses sin que dejara ningún comentario a nadie… ¿Me habré vuelto antisocial? ¿O a caso me he socializado tanto que ya no tengo tiempo para navegar por vuestros espacios? Tengo que recuperar el tiempo perdido…
“Buenas noches dulce niña”. Me encantaría escuchar esas palabras ahora mismo.
¡He vuelto blogonautas! ... CartaQuerido corazón:
Como siempre tus latidos golpean mi pecho, y se que estás ahí, pero hoy vuelves a hacer acto de presencia de esa forma tan egocéntrica, acosadora e impertinente. Si sigues latiendo con tanto ímpetu, va a terminar por escucharte, y toda la sangre de mi cuerpo correrá a detenerse en mis mejillas. Encendida lo miraré e igual que aquella noche de cuento de hadas, con estrellas fugaces, luna llena, y bosques encantados, me creeré en el olimpo sintiendo sus labios sobre los míos, su mano en mi cintura y las famosas mariposas haciéndome cosquillas.
Tú estarás ahí, latiendo como nunca, pero el enorme peso de la culpa se habrá ido, lejos, aunque sólo hasta la mañana siguiente, cuando el sol salga para destrozarlo todo…
…Sofi… AmanecerUna estrella calló del cielo, sin brillo, sin belleza, sin vida. Resbaló por la espalda del firmamento, acariciándole la nuca. Rozó la mano extensa de la inminente llegada de la aurora, y me salpicó de lágrimas la cara con su caída silenciosa en el océano. Buenos días, mundo.
Hoy..Estoy en blanco
Abierto 24 horas“Un buen libro es como un buen viaje, se empieza con inquietud y se termina con melancolía.”
¿Quién se viene?
¿Qué libro estás leyendo tú? Era el miedo... (Cuentacuentos IV)Era el miedo el que gobernaba mis palabras cuando le pedí que parara. Sus manos acariciaban mi cuerpo semidesnudo, el viento frío se me clavaba en le pecho y las ramas de los arbustos arañaban mi piel. Sentía como se iba adueñando de mí, hacía suyo cada centímetro de mi piel jadeando como un perro. Esos ojos fríos me estaban matando, su mirada casi ausente, el sudor que salpicaba su piel…
Mi impotencia me dolía más que sus embestidas y presenciar cómo mis gritos y súplicas se perdían en la oscuridad de la noche sin ser oídas me hacía desear estar muerta.
Me acarició la cara con una dulzura que me provocó arcadas. Acercó su boca a mi oído, sentí su aliento tan cerca de mi cara empapada en lágrimas que la desesperación dio paso al pánico. Me susurraba cosas al oído mientras acariciaba mis pechos. Me sentí tan sucia, tan usada, tan inhumana… Sólo quería que todo eso acabara, no quería escuchar ni una vez más su voz diciéndome lo caliente que estaba, que era su putita y que iba a follarme hasta dejarme destrozada…
Intentaba deshacerme de sus manos fuertes y ásperas, pataleaba con todas mis fuerzas y pegaba puñetazos al aire como un animalito indefenso. Todo era inútil. Perdí la esperanza, me limité a soportar mi sufrimiento, el dolor me invadía el cuerpo y a penas me quedaban fuerzas para musitar una leve súplica que no llegó a escuchar. Estaba como endemoniado, cerré los ojos para no tener que soportar la imagen, y esperé con ansias el fin. Cuando ya me veía muerta, mi cuerpo abandonado entre los matorrales sucios, se deshizo de mí. Se incorporó y me miró con desprecio, como si yo tuviera la culpa de mi apariencia. Sentí un escupitajo en mi cara, otro en mi barriga y en mis pechos. La humillación era asfixiante, no podía abrir los ojos, no me atrevía a moverme.
Escuché sus pasos apresurados alejarse, su respiración agitada mezclarse con el viento, su olor desaparecer entre la suciedad y los matorrales… pero a mi me perseguirán para siempre.
El arte de los sueños (Cuentacuentos III)
Brotaba pintura de entre sus dedos, goteaba sobre el suelo, no podía evitarlo… Se despertó sobresaltada. Otra vez ese sueño. Todas las noches se despertaba igual en la oscuridad de su cuarto, bañada de sudor recordando sólo eso, esas imágenes tan raras a las que no conseguía encontrarle sentido. Se levantó y fue al baño. Agua fría salpicó su cara y sin secarse se vistió.
En la calle no se veía más que el resplandor de las pocas farolas, la Luna privaba al cielo de su resplandor y la cuidad dormía hundida en la oscuridad. El viento levantaba las pocas hojas secas de la acera y el silencio tan irreal para una ciudad sólo lo rompían sus pisadas. Caminaba sin rumbo, pero de pronto volvió a hacerse el silencio, se paró. Deslizó su mano por su cara para apartarse el pelo, como si éste podría alterar la visión que tenía de la calle. Allí, debajo de una farola había una mujer pintando en un lienzo. Se acercó a ella, con cautela como si presentara alguna amenaza. Pintura brotaba de entre sus dedos y acababa de darle la última pincelada a su obra. Se acercó más, y descubrió que desde el lienzo la miraba su retrato con cara rara. La mujer sonrió. Alargó su mano. Quiso dársela, devolver la sonrisa pero todo se volvía borroso ante sus ojos, no podía moverse… Despertó tumbada sobre el escritorio, con los libros abiertos y la taza de café fría a medio terminar. Abrió el libro de arte, y ahí estaba, una mujer bajo una farola pintando en un lienzo manchada de pintura. Autor desconocido.
Are you there?Tic.. Tac.. Tic... Tac...
¿Estás ahí?
¿No estás?
Para no variar...
No importa, hablaré conmigo misma.
Sí, estoy bien, aquí sentada, en el mismo sitio de siempre, hablando contigo. Te echo de menos, he estado llamándote, pero nunca contestas, ¿Por qué?
Claro, estás muy ocupado. Pero yo también te necesito aveces ¿sabes? Es triste hablarle a esta pared, aveces pongo una silla en frente mía, porque yo se que me escuchas, pero no te veo...
¿En serio? Sí, yo también me veo más pálida, no salgo mucho. Además es invierno, y el sol se ha dado de baja, igual que mi sentido común.
...
-Doctor, la paciente de la habitación 118 vuelve a hablar sola...
...
Tic... Tac... Tic... Tac...
Cállate tiempo, cuando quiero hablar contigo nunca contestas y ahora golpeas mis oídos. Haces que piensen que estoy loca, pero no lo estoy... Ellos no saben las cosas que me cuentas...
¿En qué estás pensando? (Cuentacuentos II)-¿En qué estás pensando? – preguntó. - En nada - mentí. Era una escena típica, odiosa. La pregunta era retórica, ninguna de las dos quería que fuese contestada. Servía simple y tristemente para llenar el silencio que se formaba cada vez más a menudo entre las dos. Mis ojos te recorrían, tu cuerpo, tu pelo, tus oscuras ojeras... Sí pensaba en algo, en todo. Pensaba en cómo habíamos llegado a esta situación, cómo era posible que todo aquel cariño y afecto se había convertido en indiferencia , cómo la amistad se negaba a atravesar aquella muralla transparente que nos separaba y hacer que todo fuese como antes..¿Antes? No recordaba cuándo había sido eso.
- No es tu culpa – le dije - Lo se – me contestó. - Cari, siempre serás mi amiga - Lo se. Le di un beso en la frente, a modo de despedida, y salí sin más palabras.
Mientras caminaba por las calles bañadas por la luz del atardecer, contemplaba las antiguas fachadas de los edificios y adivinaba figuras en las nubes. Salté el último paso de peatones, pisando como siempre solo las franjas blancas, y a mi paso maldecía todos los espejos mentirosos, que la habían llevado a la perdición, que la habían hecho hundirse en el lavabo mientras su reflejo le gritaba gorda. No quedaba nada de ella, era a penas una sombra de si misma, y a mi me mataba la impotencia de no poder salvar a quien quería.
Ahora, dos años más tarde, sigo visitándote, cari, y dejo siempre una rosa blanca, o dos, y hablo conmigo más que contigo, pidiendo perdón por manchar tu vestidito rosa cuando éramos pequeñas, por haberle arrancado la cabeza a tu Barbie favorita, por besar al chico que te gustaba, por no haber estado junto a ti cuando soltaste el último suspiro. Y repito cada vez cuánto te quería y se que siempre me susurras... Lo se.
Más historias, en el Cuentacuentos Ésta, iba a ser una Navidad diferente (Cuentacuentos I)"Ésta, iba a ser una Navidad diferente" repetía con cara sonriente la mujer de aquel anuncio de televisión. Y tenía razón, nada sería como antes.
Cuando desperté aquella mañana y salí a la calle a respirar el aire cargado de epíritu navideño, se me llenó el corazón de nostalgia. Me rodeaban rascacielos y en vez del cantar de las gaviotas escuchaba el desagradable sonido de los coches. Añoraba tanto ver el mar, sentarme en la playa para dejar que el sonido de las olas me acaricie, y ver cómo el Sol se hunde de nuevo cada anochecer detrás del horizonte... Me sumergí en los duleces recuerdos de mi infancia, cuando jugaba en el parque al avión, abriendo los brazos y hechando a correr para despues aterrizar entre los fuertes brazos de mi padre. Hacía solo un año que había dejado atrás todo eso, pero lo extrañaba como si hiciese una eternidad.
Empapada en emociones y recuerdos, volví a entrar a la casa. Me ahogaba en mi soledad y no había manera de recuperar lo perdido. Sin querer recaía siempre en la misma frase hecha "No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" y yo lo había perdido todo, todo lo que algún día me importó: mi padre, mi infancia y el mar...
Más cuentos a partir de ésta frase, en “El Cuentacuentos” Mimosa...Hoy estoy mimosa. Anhelo encontrarme en brazos que me abriguen y me acojan, sentir una respiración que no sea la mía cerca de mi mejilla, unos dedos que recorran mi espalda y un corazón cuyo palpitar se acelera al encontrarse cerca del mío... Hoy quiero que me quieran.
Sólo palabrasHoy me sobrevienen unas ganas tan grandes de escribir, de simplemente alinear palabras unas tras otras sin tener que seguir un orden o pensar en estética. Solo escribir, dejar que los dedos presionen el teclado como les apetece, permitir que mi mente atada - no se de dónde o de qué - se permita un ratito de libertad, quizás rozando el borde del libertinaje, con un poquito de ficción literaria:
Se estremeció cuando sintió esa mano en su cintura, el roce de aquellos dedos... Lo había sentido tantas veces, ¿Cómo olvidarlo? Ya se había dado la vuelta, mecánicamente, y se vio reflejada, en aquellos ojos oscuros y tristes. ¿Por qué había vuelto, para destrozar el poco equilibrio que había conseguido obtener en su vida? A pesar de todo eso en aquel momento no deseaba nada más que volver a encontrarse en sus brazos, fuertes y acojedores, y como una película reproducía en su cabeza lo vivido junto a él.
Un holor a amor inundó la habitación empañando los sentimientos, y aprovecharon ese momento para reencontrarse mutuamente y a si mismos antes de que la luz del alba penetrara por las rejas de las cortinas y sin piedad anunciara el regreso de su marido...
Sofi...
Navidad"Para que llenes de luz la oscuridad... en Navidad
para que nunca te canses de volar... en Navidad para que el día te enseñe la verdad... en Navidad para que el viento te silbe al caminar..."
Os deseo una muy Feliz Navidad a todos Hoy vuelvo a estar tristeCuelgo el teléfono y sin saber por qué mi mente adquiere independencia, no lo entiendo, pero vuelvo a estar triste. Me siento en el suelo y acuesto mi cabeza en el bordillo de la cama. La primera lágrima. No pasan los minutos, los segundos, se para el tiempo sediéndole el movimiento a las gotas que se precipitan, algunas sobre la cama, otras salpican el suelo, pintando nuevas cicatrices invisibles en las locetas. Hoy vuelvo a estar triste, sin querer estarlo pero sin poder evitarlo. Necesitando sólo el abrazo de una amiga que no encuentro por ninguna parte, una amiga a la que quizás nunca he tenido, ella... ¿Dónde estará? Sólo se que la estoy esperando con los brazos abiertos y las mejillas mojadas. Tu y YoUna cara gris, y otra. Una mente oscura, y otra. Una mirada vacía, y otra.
Tantas personas pasan a mi lado cada día. Y cada una de ellas es un mundo. Pero no veo más que el mío, mi pequeña galaxia que parece trascurrir de forma paralela a las demás, sin tocarse nunca.
Pero llegaste tú con tu mundo, y cojiste el mío y lo hiciste parte, ¿de tí? nose... pero ahora un nudo nos enreda, a tí y a mi, a lo tuyo y a lo mío, y nunca llegué a pensar que compartir podía ser algo tan bonito, y ahora más que nunca te entrego, me (te) entrego, sin esperar siquiera algo a cambio, porque por fin he comprendido que... ...lo que no se da se pierde. "Palabras para Julia" - José Agustín Goytisolo[...] Te sentirás acorralada te sentirás perdida o sola tal vez querrás no haber nacido, no haber nacido...
Pero tú siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti, pensando en ti, como ahora pienso...
La vida es bella ya verás, como a pesar de los pesares, tendrás amigos, tendrás amor, tendrás amigos... [...] (Yo a veces me siento Julia, pero no siempre tengo a un José Agustín Goytisolo) Sofi.. Lluvia
¿Dónde te ocultas felicidad,
en días como este Hoy es un típico día de Noviembre. Nubes espesas esconden el azul del cielo, las gotas de lluvia salpican los paraguas y los charcos sufren las pisadas apresuradas de la gente que corre a cobijarse. En días como este me hago un ovillo, entre sábanas frías y recuerdos olvidados, esperando con ansias el regreso de los claros rayos del Sol, para volver a notar mi piel cálida y que el color de un amanecer de verano borre el gris que se ha ido apoderando de las paredes de mi cuarto y de mi misma. Días como hoy obligan a recordar, a reflexionar, pero mi mente se nubla como el cielo de invierno y llueven lágrimas saladas sobre la almohada.
SueñosSólo abrir mis alas y volar, ver el mundo desde arriba en su plenitud y sentir el aire revoloteando a mi alrededor. Contemplar los rayos del sol como fugaces reflejos cruzarse en mi camino y rozar una nube con los dedos para después ver cómo se desvanece...
Pero ya me llamas desde lejos, oigo mi nombre, ¡No me despiertes! Amor que estoy soñando...
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